La marca, después del concurso y de la conformación de un manual de uso, fue puesta a disposición del público libremente. Virtualmente y en pocas semanas, su presencia se hizo omnipresente en todos los medios de comunicación masiva, en todos los eventos oficiales, en la mayoría de los actos privados organizados por ONGs, instituciones, universidades, colegios primarios y secundarios, en la ornamentación y en el mobiliario urbano. Las ciudades, las rutas y los pueblos argentinos se vistieron con ella. Miles de afiches, pines, estampas, stickers, libretas, banderas, vinchas y trompetas, diseñadas y distribuidas por comerciantes y vendedores ambulantes, plagaron las calles de nuestras ciudades y las manos de grandes y chicos.